Friday, April 29, 2005

Diseño de Prácticas: Fernando Flores

En el Clue Train Manifesto destacado en fernandoflores.cl/blog se nos advierte de la llegada del mundo de las redes, mundo caracterizado por el hecho que en él todas las interacciones son locales entre actores individuales. Y nos insisten en cómo eso afectará negativamente a todas aquellas organizaciones -empresas especialmente- que no entiendan que las interacciones con sus clientes son interacciones de éstos con personas en la compañía, y que lo que llaman la organización de la compañía desaparece ante la posibilidad de interacción directa de sus empleados entre si.
La mejor tecnología que conozco para diseñar prácticas en este mundo de redes, es decir diseñar interacciones locales entre actores individuales en red, es la Business Process Design de F. Flores, basada en un esquema de interacción cliente-proveedor en un loop cerrado de coordinación de compromisos entre las partes. Se encuentra descrito en Creando Organizaciones para el Futuro, Dolmen.

Thursday, April 28, 2005

Diseño de prácticas. J. Huizinga

En un libro de los años 50 J. Huizinga ("Homo Ludens" amazon) muestra como en el origen y la estructura de nuestras prácticas e instituciones culturales más habituales (la escuela, la filosofía, el derecho, los ritos religiosos, el arte, la guerra etc) se encuentran los juegos. De acuerdo con esta idea, el mundo social sería mucho más flexible que lo que aparece ante nuestro sentido común, abriéndose grandes oportunidades para el diseño de nuestras prácticas.
Jugar un juego determinado -practicar una determinada práctica- lo podemos interpretar como encarnar -explícitamente o, por lo general, de manera implícita- un set de reglas que establecen las acciones que constituyen acciones (permitidas) del juego con respecto a las que no lo son. Al mismo tiempo significa encarnar una interpretación del propósito del juego -qué perseguimos actuando en dicha práctica. Si quienes somos partícipes de una práctica nos constituimos en observadores de estas reglas e intepretaciones implícitas, tenemos a nuestro alcance la obvia posibilidad de rediseñar la práctica e innovar.
Esto puede ser así, en principio, para todas las prácticas en las cuales se desenvuelve nuestra vida cotidina: prácticas de gestión de negocios, prácticas que estructuran nuestra vida familiar, prácticas de constititución y mantención de relaciones, prácticas de trabajo profesional, prácticas d participación política etc.

Friday, April 22, 2005

Democracia, Libertad, Democracia, Libertad.

Recomiendo The Future of Freedom de Fareed Zakaria, amazon.

¿Por qué los ciudadanos en todas partes desconfían de los sistemas políticos, del mundo de la política y de los políticos mismos que ellos eligen? ¿Por qué la participación en política -simplemente participar en eleciones como votantes- parece interesar a cada vez menos ciudadanos en el mundo? Provisto de innumerables ejemplos, este libro escrito en 2003, argumenta que la razón de esto estriba en el secuestro de los sistmas políticos -parlamentos, municipios, poder ejecutivo, sistemas legislativos etc- por grupos de presión y sus lobistas y encuesteros profesionales, quienes han adquirido gran poder de atemorizar a nuestro representantes convirtiéndolos en juguetes de la "opinión pública", haciéndoles perder toda autoridad y el respeto de los ciudadanos. ¿La causa? La creencia de que siempre es más democrática la democracia directa y menos la representativa, y de que hay que permitirle siempre el mayor control directo posible al ciudadano común sobre sus representanates y los procesos de decisión en general. Estos espacios de control, sin embargo, son precisamente los que han permitido la emergencia y proliferación de grupos especiales profesionalizados que tienen cada vez más poder para definir agendas y movilizar opinión organizada. Y el ciudadano no organizado se siente cada vez más excluido - ahora no basta con elegir representantes para constituirse en ciudadano ahora hay que organizarse en grupos de presión- y ve cómo su representante es cada vez un líder más débil, menos confiable y más susceptible de ser atemoriizado por una "oponión pública" manipulada. No siempre más democracia es mejor democracia.
Merece que lo tomemos en serio.

Y no siempre más democracia es mejor democracia también en los países del tercer mundo que se encuentran diseñando sus estados democráticos incipientemente. Zaccaria argumenta que la democracia funciona bien solamente en el caso de sistemas políticos que ya han avanzado por la senda de constrituirse en estado liberales, estados donde se repetan fundamentales libertades públicas y privadas. Una democracia instalada en un sistema político que carece del respeto a estas libertades termina habitualmente presa de la demagogia, del estatismo, y se vuelve caótica. La historia parece darle la razón, en Inglaterra, en Estados Unidos, más tarde en Europa, y más tarde en Asia, y pone también como ejemplo a Chile. En todos estos casos le democracia se fue constituyendo sólidamente sólo una vez que los estados se habían constituido como estados liberales y durante períodos de tiempo más o menos largo en los que sus sistemas políticos eran poco democráticos o francamente autoritarios.
Merece que lo tomemos en serio en Chile si nos damos cuenta que todos, aunque no nos guste, tendremos que reinterpretar a Pinochet y su gobierno; en este caso, especialmente los que, como yo, venimos de la izquierda.

Tres Chile posibles.

Chile pobre.
El Chile que conocimos: pobre y miserable, desnutrido y con pocos niños sobreviviendo, con vidas breves, mal vestido, sin educación básica; el Chile tercer mundo profundo. En los últimos años parece que hemos aprendido algo y lo estamos dejando atrás. Pero no es difícil recordarlo, una parte de nosotros aun lo vive cotidianamente. Este Chile es todavía un Chile posible y nos obliga a recordar los errores históricos que no debemos repetir.

Chile nadie.
El Chile que se construye hoy, si nos va bien en lo que ya estamos haciendo. Un Chile sin miseria, de gente básicamente educada y con profesionales de calidad más o menos estándar a nivel global; un Chile de buenos pescadores, mineros, leñadores, agricultores, comerciantes detallistas, capaces de aprovechar las tecnologías que el mundo produce y de trabajar y vivir en condiciones comparables a las de cualquier localidad mediana del primer mundo. Si el mundo se redujera a Chile, este Chile sería una combinación de una ciudad minera, tal vez Calama, de un pueblo agrícola como Curicó y de un lugar pesquero como Chonchi. Una lenta desaparición de escena en una medianía estándar algo acomodada.

Chile atinando.
Un Chile con identidad en el mundo global; de gente con habilidades valiosas y con un estilo atractivo. Un Chile con know how propio que no se puede encontrar mejor en otra parte del mundo, de gente con conocimientos indispensables. Con un estilo de convivencia que cultive tradiciones que enriquecen el mundo global. El Chile admirador de su pasado y de sus etnias, de Ercilla, adolorido de sus pobres, de Mistral, voluntarioso de cambio, de Neruda, incondicionalmente comprometido, de Alberto Hurtado, impaciente con las ideologías y el cartuchismo, de Parra. Y también un Chile de patentes tecnológicas de primer nivel, indispensables para llevar al mundo alimentos y materiales de innovada calidad y que cuiden como algo muy valioso nuestra ecología especial.

Thursday, April 21, 2005

Nuestra Inferioridad Económica

Recomiendo decididamente leer el libro Nuestra Inferioridad Económica que escribió Francisco A. Encina hace un siglo, en 1911.

En él apunta a nuestra educación - por libresca, por producir profesionales liberales educados pero pasivos, por no desarrollar el carácter y el espíritu empresarial y comercial, por producir multitudes de cesantes ilustrados y a medio ilustrar- como a una de las causas de nuestra inferioridad económica. Apunta a la ausencia de "virtudes económicas" tales como la capacidad de asociación, la ética, la responsabilidad, la puntualidad etc., como otra de las razones de lo mismo. Apunta en suma a la decadencia del "espíritu de nacionalidad", a la ausencia de toda ambición colectiva, como la causa medular de la inferioridad económica de Chile- país al que compara sistemáticamente no con América del Sur, sino que con Europa y Estados Unidos (¡vaya insatisfecho obsesivo dedicado a sacarse malas notas!).

Es notable como resuena Encina con nuestras discusiones de hoy, un siglo después. Especialmente cuando señalamos la ausencia de un sentido patriótico como la causa de fondo de nuestro malestar nacional. También cuando acusamos a nuestra educación, pero también cuando nos ilusionamos con arreglarla formalmente mejorando solamente su calidad de educación liberal, la calidad con que entrega conocimientos. También cuando señalamos la debilidad emprendedora y la dificultad asociativa de nuestro estilo nacional. Parece que hay males profundos que duran un siglo y que no pueden ser corregidos simplemente mediante políticas económicas.

Sin dejar de recordar el tiempo transcurrido desde que fue escrito, Nuestra Inferioridad Económica nos refuerza la convicción de que el ser de Chile necesita más cuidado.

Tuesday, April 19, 2005

Enamorados del Modelo

El "modelo económico", ampliamente aceptado, es reconocido como una de las piedras angulares del consenso nacional que condujo a la reconstrucción de la democracia en Chile en la década de los 90. Es además apreciado como el responsable de los éxitos económicos chilenos de estos últimos años.

Ahora bien, este curioso término -“modelo económico”- hace pensar (al menos a mi me pasa) que quizás algo relevante se oculta con él, que hay algo menos consensuado que lo que imaginamos cuando decimos que tenemos acuerdo sobre el “modelo económico”. Por lo pronto, no estamos diciendo que tenemos acuerdo sobre cierto tipo de sociedad, sino que sobre el “modelo económico”.

El "modelo económico" surge de una mirada racionalista al funcionamiento económico de una sociedad liberal. Corresponde a la visión de economistas entrenados en centros de alto prestigio en Estados Unidos, donde se ha elaborado una interpretación del fenómeno de la asignación social de recursos y a dar normas para que ésta ocurra eficientemente. La respuesta medular es, como sabemos y concordamos, mercados libres. Pero el modelo en si mismo no modela un tipo de sociedad, tampoco corresponde a una reconstrucción de la lógica de las prácticas económicas cotidianas de las personas.

Amamos en común nuestro "modelo económico" pero no tenemos igual consenso con respecto al tipo de sociedad que queremos construir en Chile. Al menos no hablamos de esto con la misma frecuencia con la que repetimos nuestro consabido acuerdo sobre el "modelo económico". Como si esto fuera todo lo que necesitamos. Sin embargo, para la izquierda el "modelo económico" viene a ser algo así como una cuestión de mera mecánica o logística necesarias para que la producción se organice bien y los recursos se utilicen adecuadamente. No hay una interpretación más amplia de la manera en que ejercen su peso los mercados y la libre iniciativa económica en la estructuración del tipo de sociedad que somos. Ciertamente hay una ceguera con respecto a las posibilidades de reconfiguración del mundo social que se abren a la acción de producir e intercambiar de las personas en los mercados. Por eso la izquierda quiere distinguir entre economía y sociedad de mercado, aceptando la primera y renegando de la segunda. En el trasfondo, está la visión que el “modelo económico” le provee de los mercado y de la acción económica.

La derecha chilena en su mayor parte, muy influida por el discurso de sus economistas, confunde "modelo económico" con sociedad. Como si los vínculos sociales que construimos en la vida provengan exclusivamente del intercambio en los mercados. Como si todo lo que necesitamos hacer en la vida es producir, intercambiar, hacer contratos. Todas las preocupaciones sociales, en su entender, se resuelven bien dando libre curso a la iniciativa de los individuos organizados en mercados libres. No existe nada social más allá de eso. Por mantener esta interpretación han recibido el epíteto crítico de “neoliberales”

Mientras la derecha no ve que el actor económico es a la vez un ciudadano, la izquierda no ve que el ciudadano es a la vez un actor económico. Para ésta, el "modelo económico" ha dejado a la ciudad en la nubes, fuera de la producción y el intercambio. Para aquella, el "modelo económico" ha hecho desaparecer la ciudad como tal, sustituyéndola.

Nada permite distinguir mejor entre sociedad y "modelo económico" que el tipo de ser que habita ambos. En la sociedad encontramos a los individuos, a las personas concretas históricamente existentes. En el modelo económico encontramos al agente económico. Con la gente tenemos familiaridad, la sentimos conocida, pero ¿quién es el agente económico?

El agente económico es una máquina de calcular encajada de algún modo en un cuerpo biológico, el cual, mediante su capacidad de percibir, le provee información sobre el mundo, y también le crea apetitos y necesidades. La máquina de calcular resuelve estrategias para hacer máxima su satisfacción. Entre ellas está obviamente la de maximizar sus recursos económicos y distribuir sus gastos de manera óptima entre diversos fines. Esta interpretación constituye una visión altamente abstracta del ser humano y mediante ella el economista puede demostrar varios teoremas que le resultan útiles referentes a la asignación de recursos en la sociedad. También, por ser tan abstracta, tiene el dudoso valor de ser siempre defendible ex post facto: cualquiera sea la aparente contradicción a primera vista, el economista siempre puede decir que tras los fenómenos económicos que todos presenciamos está el agente económico trabajando. Que nosotros somos agentes económicos hasta nuestra médula misma.

No se trata de criticar este modelo de ser humano. Los modelos son siempre teoréticos, por lo tanto abstractos, y conviene juzgarlos por lo que ellos permiten explicar. En este caso, el agente económico permite explicar una serie de conductas económicas – tal como que si el precio de los huevos sube las personas comprarán menos huevos, y cosas por el estilo – que, a veces, sin que esté muy claro cuando, permiten hacer ciertas predicciones correctamente. Lo que importa, en el contexto que interesa aquí, es darnos cuenta que en nuestra convivencia en sociedad no nos reconocemos como agentes económicos ni reconocemos a los demás como tales, incluyendo el comportamiento propiamente económico. No interpretamos nuestra vida como vivida por un agente calculador que maximiza. Hay más, mucho más, en la vida que resolución de problemas.

Si el "modelo económico" está en la base de nuestro consenso, es fácil ver sus graves limitaciones. Tal vez en los malos estados de ánimos sociales que acarreamos todos (y de los que tanto nos quejamos) esté su resultado más claro y serio. Por un lado, la izquierda no sabe cómo hacer ciudad desde el mercado y la iniciativa individual. No sabe cómo ejercer de ciudadano en el mundo de la empresa y el intercambio. Se resiente y queda a la espera de la intervención del estado cuando el mundo social no le gusta. Por otro lado, la derecha se resiente de toda conducta social colectiva que sobrepase los límites de la iniciativa individual. Tiende a gritar foul y a pedir soluciones autoritarias cuando esto ocurre.

Por otra parte, conviene darse cuenta al pasar que esta interpretación del ser humano como agente económico, y del mundo social como "modelo económico", tiene serias consecuencias para las empresas en el mundo actual. Concebir a los clientes como agentes económicos impide dedicar a las empresas seriamente a su satisfacción. Concebir a los trabajadores como agentes económicos impide a las empresas tratarlos como factor económico fundamental e incorporarlos realmente como socios de largo plazo. Más serio todavía es que concebir a las personas como agentes económicos, bloquea a las empresas la posibilidad de innovar ofreciendo productos y servicios inéditos que el agente económico aun no ve como parte de su lista de necesidades. Ciertamente habitamos un lugar parecido a este.

(El mejor libro que conozco que permite reinterpretar la fundamental unidad que existe entre la acción económica y la acción cultural y la acción política, cuando se las considera en su potencialidad de creadoras de historia, es Flores Fernando et. al., Disclosing New Worlds, MIT Press, amazon . Hay traducción al español.)

Tuesday, April 12, 2005

Re-inventar la Patria

¿Qué se hizo la Patria de Chile?

Chile crece, se moderniza, se democratiza. Pero, ¿qué estamos haciendo juntos?

Nos articula el mercado, lo que es eficiente. Nos articulamos periódicamente para elegir ciertas autoridades, lo que es democrático. Está muy bien. Pero, ¿qué proyectamos en conjunto?, ¿qué herencia compartida atesoramos?, ¿cómo nos estamos cuidando unos a otros?

La Patria es una narrativa que nos apropia convirtiéndonos en com-patriotas. La Patria chilena fué inventada en el Siglo XIX por los "libertadores", nuestros abuelos, que independizaron este pedazo de tierra del imperio español y crearon un estado nacional entre mar y cordillera, y una nueva república: la República de Chile, una nueva identidad en el mundo. Maduró la Patria haciéndose cada vez más nuestra, produciendo patriotas - y héroes patriotas - durante todo el Siglo XIX. En el Siglo XX la Patria se encarnó en el Proyecto de Industrialización Nacional, proyecto que incluía a todos los chilenos, o a casi todos: empresarios progresistas, trabajadores educados y productivos, servidores públicos profesionales altamente preparados. Y que constituía también un sueño de integración latinoamericana.

Esta Patria no está. Y no hay queja. Pero no hemos inventado otra.